KAME HOUSE
(Enviado por Charly M.)
Lo primero, presentarme... Me llamo Charly, y os aseguro que esta historia, a parte de ser verídica y vivida
por mi, nos hace pensar en el "y por que no..."
Todo empezó una tarde de verano, en un pueblecito de la provincia de Valencia, llamado Siete
Aguas...calculo que a mediados del mes de Agosto, cuando un grupo de amigos decidimos emprender una
pequeña aventura, que en principio no era más que colarnos en una casa que había estado habitada hasta
hacía muy poco por una especie de secta, según se rumoreaba por el pueblo. Todos la relacionaban con una
secta satánica o algo así, pero nadie terminaba de creerlo. Serian aproximadamente las siete de la tarde,
cuando entramos en aquella misteriosa casa. Nada más entrar, ya se nos fueron las ganas de seguir, al ver
lo que había en la cocina (que fue por donde accedimos). Nos encontramos de frente con algo muy extraño,
casi algo imposible de realizar... Era nada menos que una paella de unos sesenta centímetros de diámetro,
completamente limpia e incluso reluciente, la cual tenía "clavado" en el centro un tenedor de cuatro
púas...(No es que me parase a medir el diámetro y radio de la paella, pero os aseguro que no hacía falta). Era
algo muy raro, por que aunque la paella parecía nueva, tenia restos de comida pegados (arroz reseco o algo
así), lo cual lo hacía todo más extraño aún. Aún así, seguimos nuestro recorrido por la casa sin estar muy
seguros de lo que hacíamos. Continuamos por el pasillo, que estaba lleno de pintadas cuyo significado
desconocíamos, y bastante desordenado. Casi no se podía pisar el suelo de cómo estaba de trastos y ropa
vieja.
Al entrar al salón, quedamos todos en un estado o sensación de nervios que no son nervios, pero tampoco
se puede explicar lo que son.
Todo el salón estaba lleno de libros y revistas de temas satánicos y relacionados con el tema del Demonio y
todo eso que a mucha gente le pone el vello de punta.
Aunque nuestro mayor susto y perplejidad fue cuando miramos al fondo de la sala y vimos una enorme
montaña de libros, ropa vieja y muchas cosas de carácter inservible de la cual surgían dos botas de tipo
camperas, una tumbada de lado, y la otra apuntando al techo.
Todos sabíamos lo que nos íbamos a encontrar ahí debajo, puesto que ya habíamos observado varias
manchas de sangre reseca a lo largo del pasillo. Solo uno de nosotros quiso saber de verdad lo que pasaba
allí, y con buena valentía, se acercó al montón y dio una fuerte patada a una de las botas, al mismo tiempo
que el resto nos fundíamos en un solo grito.
Gracias a Dios, allí no había nadie... Pero no se puede decir que no hubiese nada, pues nada mas asestar la
patada, dos "lindos roedores" abandonaron asustados el montón de basura, avisándonos de que
abandonásemos esa casa por piernas. Ya sabemos que los ratones no hablan, pero os aseguro que no hizo
falta.
Y aquí acaba todo, poco después de nuestra hazaña, la policía precintó la casa, y un tiempo después, esta
fue derribada. El ayuntamiento no consigue deshacerse de esos terrenos. Nadie los quiere comprar. No se...
¿por qué será?