EL ESPEJO (Basado en una leyenda urbana) Hace varios días, cuando me trasladaron al Hospital Psiquiátrico de Holleytown, pensé que me encontraría con una amplia variedad de cuadros clínicos relacionados con paranoias, psicosis y esquizofrenias, pero nunca pensé que vería un caso parecido al que hoy me he encontrado: John Carrington ingresó hace ya 4 años en este hospital, con un grave shock traumático, y todavía no se ha apreciado ningún tipo de mejoría... Padece una fobia radical: Un pánico atroz a... Creo que no desvelaré esto aún... Sería decirles demasiado desde un principio. Leyendo su historial, descubrí lo que reveló una vez en un momento de "lucidez mental", si es que se puede llamar así: Hace unos 4 años, John llevaba una vida totalmente normal. Todo lo normal que puede ser la vida de una persona de clase media, con un trabajo sin condicionantes de stress ni angustia depresiva. Estaba en previsión de casarse. Tenía novia formal desde hacia 6 años,... Y su vida transcurría con total orden. El día de su boda ocurrió el hecho detonante en el caso de John. A la puerta de la iglesia, le comunicaron la noticia: Su novia había fallecido en accidente de tráfico, cuando se encontraba camino del altar. John no pudo hacer otra cosa que encerrarse en su casa y llorar su propia desgracia. Un tiempo después, según su narración, se decidió a visitar a alguna especie de bruja, o vidente, ya que decía tener el presentimiento, de que su novia, desde allí donde estuviese, tenía algo que decirle. Creía más concretamente, que su novia quería enseñarle algo. Esta adivina a la que visitó debió intentar que John desistiese de su propósito de comunicarse con su amada, diciéndole que los muertos tenían su sitio, y no era bueno que se mezclasen con los vivos y viceversa. Pero tras la insistencia del paciente, le instruyó en una forma de contactar con ella. Las instrucciones eran aparentemente sencillas: Debía tener preparado un espejo amplio tapado con una manta oscura durante todo el día de difuntos, colocando cuatro velas que una vez encendidas, iluminasen el espejo. Entonces, al llegar la media noche, debería pronunciar doce veces el nombre de su amada, acompañado por las doce campanadas del reloj de la iglesia del pueblo. Y tras ello, solo le quedaría destapar el espejo para ver lo que ella, le quería mostrar. Fue en ese momento, en el que algo ocurrió. Al llegar a este punto del relato, John siempre entra en un estado de histeria que le impide continuar. A partir de ese momento, lo único que se sabe es que los vecinos, le oyeron gritar, y cuando llegaron a la casa se lo encontraron en pleno ataque de histeria, con la mano sangrando, derrumbado frente a un espejo roto. Y desde entonces, siente un pánico atroz a los espejos, y en cuanto ve uno, se le presentan cuadros graves de histeria, en los que llega incluso a auto lastimarse. No tengo la menor idea de lo que vio ese pobre hombre en el espejo, pero me estremezco solo de pensarlo,... Y mientras escribo esto, no me atrevo siquiera a mirar atrás... Para comprobar que en esa superficie de cristal que utilizo a diario para mirarme antes de salir de casa, no hay nada extraño... Gracias PBZ. Yago Dion © Junio 2004